La invernada es la imagen de la eterna esperanza ganadera

Compartimos la nota publicada por el suplemento Fincas del Diario Los Andes del día sábado 2 de mayo.

A pesar de las expectativas bajistas para el corto plazo, productores y analistas coinciden en que el horizonte del negocio es atractivo, y el optimismo es lo que sostiene los valores del mercado.

El mercado de hacienda de invernada suele ser un buen termómetro para medir las perspectivas de la ganadería en mediano y largo plazo. Hoy, si bien es de esperar que los precios bajen en las próximas semanas, los valores sostenidos que se vienen observando hablan de un horizonte atractivo para el negocio. Es que la ganadería, como la biología, es de tiempos lentos, y las inversiones actuales se hacen con la mirada puesta en un escenario futuro en el que el Coronavirus, probablemente, sea un asunto controlado.

“Para tener como referencia, un ternero de 180 – 200 kg se está vendiendo en un promedio de 105 pesos el kilo. A pesar de estar por debajo del promedio de los últimos 6 años, es un valor mejor al que se esperaba para esta época”, detalla el consultor Diego Ponti, y explica que en la escala inflacionaria de los últimos años, el criador – es decir, el precio del ternero – fue perdiendo terreno paulatinamente.

Ponti enumeró algunos factores que explican porqué la foto actual en el mercado de invernada es mejor a la imaginada. “Los precios sostenidos se deben en parte al retraso en la zafra de terneros de este otoño, debido a las dificultades naturales de logística impuestas por la cuarentena. A ellas se le suman las buenas condiciones climáticas en la mayoría de las zonas, que permiten a los criadores retener  a los terneros en el campo un tiempo más”, comentó.

Por el lado de la demanda, Ponti rescató la buena relación de precios del ternero con el novillo gordo y de la carne con el maíz, que vuelve atractiva la ecuación inmediata de engordadores, y agregó que la restricción para la compra de dólares también es un factor que juega a favor de los valores de la invernada, porque ésta siempre aparece como una opción de inversión segura y atractiva.

Sin embargo, este escenario, según el consultor, no deja de insinuar factores bajistas en el corto plazo, ya que para los próximos meses cabe esperar una merma importante en la demanda interna de carne debido a la crisis económica, a lo que se suma la cuestión estacional: cuando llega el invierno y empieza a escasear el forraje y aumenta la oferta de terneros, el precio baja y es ahí cuando muchos engordadores salen a comprar:

“Si los precios de la Invernada se mantienen firmes es o porque el criador está vendiendo menos – seguramente se atrasó la venta de terneros porque se han suspendido remates y se complicó la logística de trasportes – o porque el recriador está comprando más; lo que los corrales no absorben lo está absorbiendo el recriador”, explicó por su parte el asesor de empresas ganaderas, Fernando Canosa.

Es decir que, si bien lo que manda ahora es la demanda inmediata de los próximos dos meses, razón por la cual los corrales se retiraron un poco del mercado, la ganadería es un negocio de plazos largos y allí si, los números siguen siendo atractivos. Tal como menciona Canosa, la herramienta que emerge como amortiguador en estos casos es la recría, es decir, tener a los terneros a campo un tiempo más, ganando a kilos a bajo costo con pasto, para luego decidir cuando terminarlos.

Una mirada interesante desde adentro del mercado es la que aporta el productor ganadero Bernando Mignaqui: “No veo el precio del ternero subiendo, por lo que no me estoy apurando y completaré la compra para fines de mes o para mayo”, aseguró.  

Mignaqui hace el ciclo completo y además compra terneros para terceros en la localidad de Pehuajó oeste de Buenos Aires. Su rodeo de invernada se compone de unos 1500 terneros machos y unas 800 hembras, con los que hace una recría larga sobre 400 hectáreas de pasturas en base de alfalfa, con festuca, cebadilla y trébol blanco, y en el invierno complementadas con verdeos de invierno como avena o centeno. Así el productor lleva los machos de 180 a 380 kilos, para luego terminarlos a corral durante 60 días hasta llegar a los 440 kg. 

Ponti explica que para este esquema productivo, hoy la relación del precio de la carne con el de los insumos es favorable, porque el productor muchas veces, en vez de comprar dólares – para los cuales existen restricciones – , le conviene calzarse en insumos como fertilizantes, pasturas e incluso maíz. “La recría es una buena alternativa para seguir ganando kilos a bajo costo, esquivar la incertidumbre del corto plazo y esperar hasta septiembre u octubre para ver si seguimos con los terneros a campo o si mandamos ese animal recriado a un engorde, para llegar con un animal pesado al mercado en el verano de 2021”, explicó.

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