El Clúster Ganadero de Mendoza comenzó la entrega de pluviómetros que serán instalados en diferentes puntos del secano mendocino para armar una red de medición que ayude a entender con mayor precisión el comportamiento de las lluvias en zonas rurales y utilizar esa información para mejorar la toma de decisiones en los establecimientos ganaderos.

La ubicación de los pluviómetros será en campos ubicados estratégicamente en todo el secano de Mendoza.

Los técnicos de la entidad indicaron que estos instrumentos permitirán medir de forma directa cuánta agua recibe cada campo, una información con la que se podrá para evaluar luego la disponibilidad de pasto natural, planificar la carga animal y anticipar decisiones productivas.

En regiones donde las precipitaciones son bajas y muy variables, conocer la cantidad exacta de agua que cae en cada puesto se convierte en un dato decisivo para la gestión diaria de los productores.

Uno de los aspectos centrales del proyecto es la elaboración de mapas de precipitaciones actualizados, que integrarán los datos aportados por cada pluviómetro con información satelital y de radares meteorológicos. Esta combinación permitirá validar y comparar registros, mejorando la precisión de los pronósticos y generar una base de información confiable para todo el ecosistema ganadero del secano mendocino.

A largo plazo, la iniciativa busca construir una base histórica de lluvias para comprender cómo han cambiado —y seguirán cambiando— los patrones climáticos en la provincia.

Esta información será clave para adaptarse a la variabilidad climática, tomar decisiones más seguras y desarrollar proyectos productivos con menor riesgo.

Los datos generados por la red de pluviómetros servirán como insumo para múltiples aplicaciones: sistemas de alerta y prevención de incendios, estudios para la implantación de pasturas, proyectos ganaderos, planificación territorial y diversas investigaciones orientadas a mejorar la productividad y la sostenibilidad del secano.

Con esta entrega, el Clúster Ganadero de Mendoza consolida un paso concreto hacia la modernización del sector, aportando herramientas científicas y colaborativas para que los productores puedan trabajar con mayor previsibilidad y resiliencia frente a los desafíos del clima.